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Buenos Aires, Viernes 19 de Octubre de 2018 -  03:49 pm 
INTERNACIONALES

19-09-2018

En la guerra comercial, China contraataca y aplica nuevos aranceles a bienes de EE UU


El presidente Donald Trump acusó a China de querer interferir en las elecciones legislativas al atacar a granjeros y trabajadores estadounidenses en la guerra comercial que libran las mayores economías del mundo.


Las acusaciones de interferencia electoral se sumaron a un panorama ya cargado tras el anuncio el lunes de que EE UU impondrá nuevos aranceles a las importaciones desde China por 200.000 millones de dólares, a los que Beijing respondió con 60.000 millones de dólares anuales en “represalia”.

Pero Trump, en un momento en que el partido Republicano teme perder bancas en las legislativas de noviembre próximo, cree que China está llevando las represalias a la arena política. Este tema adquiere un cariz aún más sensible después de las acusaciones de que Rusia interfirió en las elecciones que llevaron a la sorpresiva elección del polémico magnate en 2016.

“China ha estado aprovechándose de EE UU en materia comercial durante muchos años. Sé bien cómo detener esto”, escribió Trump en Twitter. En medio de la escalada de aranceles, Trump lanzó una última advertencia. “Va a haber una represalia inmensa y rápida contra China si nuestros agricultores, rancheros y/o trabajadores industriales son golpeados”, dijo.

La anterior salva de gravámenes que impuso China golpeó de lleno a la producción agropecuaria de EE UU, con aranceles para la carne de cerdo y la soja, producidos en estados como Illinois, Kansas y Minnesota, que están en juego en las legislativas de noviembre.

Según las últimas encuestas realizadas por NBC News/Marist la guerra comercial, un pilar de la política de Trump, es algo impopular en seis estados clave: Illinois, Indiana, Missouri, Pensilvania, Tennessee y Texas.

Trump aumentó la presión sobre Beijing con una nueva artillería de aranceles que entrará en vigor el 24 de septiembre tras la cual casi la mitad de los bienes chinos serán gravados con tasas, lo cual encarece de forma instantánea los precios para las empresas y los consumidores.

El presidente estadounidense cree que la reformulación del tablero comercial internacional debería haber sido hecha hace tiempo y su promesa de atacar a China en este sentido fue clave en las elecciones.

“Durante meses hemos urgido a que China cambie estas prácticas injustas y que dé un trato justo y recíproco a las empresas estadounidenses”, dijo Trump en un comunicado. “Estas prácticas constituyen claramente una grave amenaza a la salud y prosperidad a largo plazo de la economía de EE UU”, agregó.

La primera fase del 24 de septiembre hasta el final del año impondrá una tasa del 10% a las importaciones provenientes de China, que después -desde el 1 de enero- saltará al 25%, para dar tiempo a las empresas a buscar soluciones.

Los dos gobiernos ya decretaron aranceles del 25% sobre 50.000 millones de dólares en bienes mutuos. Trump amenazó el lunes con agregar otros productos chinos por valor de 267.000 millones de dólares a la lista de bienes sancionables si Beijing anunciaba medidas en represalia. Eso aumentaría el total afectado por los impuestos estadounidenses a 517.000 millones, cubriendo casi todo lo que el país asiático vende a EE UU, que exporta a esa nación 130.000 millones en bienes.

TRASFONDO DE LA PULSEADA

El meollo de la guerra comercial son las quejas estadounidenses de que China planea quitarle el dominio tecnológico a EE UU. Esos planes incluyen la iniciativa “Hecho en China 2025”, que pide crear poderosas entidades de ese país para competir en robótica y otros campos.

EE UU dice que los planes están basados en tecnología robada que violan las promesas que China ha hecho para abrir sus mercados y podrían socavar el liderazgo industrial estadounidense.

Empresas estadounidenses y socios comerciales como la Unión Europea (UE) y Japón tienen quejas presentadas hace mucho contra barreras de mercado y políticas industriales chinas. Pero ellos objetan las tácticas de Trump y advierten que la disputa podría desacelerar el crecimiento económico mundial y socavar las regulaciones internacionales de comercio.

A medida que Trump ha lanzado querellas comerciales con sus socios, China, Canadá, México y la UE respondieron y eligieron áreas sensibles para Trump y sus seguidores, como la soja y el whisky bourbon para la réplica.

La nueva tanda de aranceles anunciada el lunes por Trump afecta a una amplia gama de productos, incluyendo los receptores de voz digitales chinos, los módulos de memoria informática, las computadoras y el equipamiento de oficina como fotocopiadoras.

Entre los productos excluidos de los nuevos aranceles figuras dispositivos electrónicos como relojes inteligentes y aparatos de bluetooth, productos para niños como las sillas de coche y alzadores, así como algunos bienes relacionados con la salud como los cascos de bicicleta, los guantes de plástico y de goma y el papel higiénico de uso hospitalario. (AFP, AP y EFE)

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