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Buenos Aires, Domingo 23 de Septiembre de 2018 -  12:12 am 
OPINIÓN

10-09-2018

"Revive el fantasma de la Reforma Laboral", por Oscar Cuartango


Cuando aún se sienten las réplicas del terremoto financiero de la semana pasada, el gobierno nacional se dispone a negociar un nuevo acuerdo con el FMI. Ese acuerdo necesariamente implicará más ajuste y sufrimiento para los argentinos y ha reavivado los fantasmas de una reforma laboral que, luego de frustrarse en su versión 2017, fue maquillada y reingresada este año al senado por Federico Pinedo, donde aguarda “agazapada” la oportunidad de seguir su trámite legislativo.

Si bien es cierto que el término “reforma” lleva ínsita la noción de novedad o innovación, el proyecto de Reforma Laboral que promueve CAMBIEMOS, no es novedoso sino “NOVENTOSO”.

Por un lado, pretende promover la registración laboral con el perdón total de deudas previsionales y multas, la extinción de la acción penal contra los grandes evasores, el permiso a esos evasores perdonados para que sean contratistas del estado e incluso reciban subsidios, a cambio de registrar a los trabajadores en negro.

Del lado de los trabajadores, que deberían ser los beneficiarios de la ley, el proyecto limita a 5 años de antigüedad y al Salario Minimo Vital y Móvil Trabajadores el reconocimiento efectuado.

Conclusión: son los trabajadores los financian el blanqueo, perdiendo parte de su jubilación futura por medio de la renuncia a años de aporte y al monto real de su remuneración.

Sorprende (o no) que el proyecto, frente a semejante esfuerzo fiscal y personal de los trabajadores, no exija un periodo mínimo de permanencia del trabajador blanqueado ni que el blanqueo implique un aumento en la nómina de personal para evitar que la ley sea la herramienta para efectuar despidos a bajo costo.

Esta noción de “despidos baratos” se refuerza con la exclusión de rubros como el aguinaldo, bonos, premios y otros conceptos para el cálculo de las indemnizaciones legales. Si a esto le agregamos que el proyecto habilita la modificación “a la baja” de los contratos individuales de trabajo, es evidente que el sentido de la ley no es la promoción del trabajo registrado sino del trabajo precarizado.

Pero como si esto no fuera suficiente precarización, el segundo proyecto del gobierno avanza sobre la ampliación del régimen de pasantías, es decir figuras contractuales no laborales que no contribuyen a la seguridad social y no gozan de la protección del derecho del trabajo. Bajo el loable y atendible fundamento de enlazar los procesos de formación de los jóvenes con su inserción laboral el proyecto esconde el objetivo espurio de proveer “mano de obra barata”.

Esta afirmación se sostiene en la sospechosa exclusión del Ministerio de Educación de la implementación y ejecución del régimen, la que queda bajo la órbita de la Ministerio de Trabajo.

¿Cuál es el sentido formativo de este régimen si el área con competencia natural es relegada al papel de mero espectador?

Los verdaderos fines son explicitados al incrementar la carga horaria de los practicantes, que llega en algunos casos hasta las 40 hs. semanales, es decir apenas por debajo de la jornada legal de 48 hs.

Lo cierto es que desde el 10 de Diciembre de 2015 se viene produciendo una escalada de medidas que exteriorizan la flexibilización laboral: abandono de políticas activas en defensa del empleo, despidos masivos ante un estado espectador, apertura indiscriminada de importaciones, techo a la negociación colectiva, declaraciones públicas contra los abogados laboralistas, promoción de juicio político a jueces laborales, multas exorbitantes e intervención de sindicatos.

A eso se agrega una vergonzante reforma previsional y una la ley de riesgos del trabajo que en vez de poner el énfasis en la prevención lo hace en obstaculizar el acceso a la justicia.

A casi 3 años del inicio del gobierno de la Alianza CAMBIEMOS es evidente que ninguna de esas medidas ha mejorado la calidad del empleo sino todo lo contrario y que este proyecto, de ser ley, solo empeorará la situación. Creemos que ha pasado tiempo suficiente para que el presidente Macri entienda que los trabajadores no son un problema sino protagonistas de la solución.

*El autor es abogado laboralista, ex Ministro de Trabajo de la provincia de Buenos Aires
**El artículo fue publicado originalmente en el portal "Claves para el Desarrollo"

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