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Buenos Aires, Lunes 20 de Agosto de 2018 -  11:41 am 
INTERNACIONALES

17-01-2018

Miles de fieles esperan a Francisco en tierra mapuche, en clima de tensión tras los atentados a capillas


Miles de peregrinos colmaban este miércoles el aeródromo de Maquehue, en la ciudad chilena de Temuco, para escuchar las palabras del papa Francisco que esperan traigan "paz" a una zona marcada por los reclamos de tierra de los indígenas mapuche.

Desde la medianoche, miles de fieles iniciaron la vigilia en la base aérea de Maquehue, a la que accedían después de recorrer más de tres kilómetros a pie.

Envueltos en mantas o bolsas de dormir, con gorros y parkas para soportar el frío de la noche en el sur de Chile, los peregrinos aguardaban por horas la misa que oficiará el papa Francisco, el segundo pontífice que visita la ciudad después de Juan Pablo II en 1987.

"Creo que vale la pena (el sacrificio), porque el mensaje que trae el papa Francisco lo necesitamos hace mucho tiempo en nuestro país. Han pasado 30 años desde la última visita (de un papa) y creo que eso nos va a llenar a nosotros los chilenos, de paz, de esperanza y de fe", dijo a la agencia AFP Jessica Pinto, que viajó más de tres horas para poder ver a Francisco.

"Me siento muy bien, porque es una visita muy esperada. Espero que esto nos haga sentir muy bien a todos como personas y nos unamos mas; somos un país solidario pero se ha perdido esa fe y espero que con la visita del papa esta fe la podamos retomar", afirma de su lado el peregrino Francisco Vera.

El Papa escogió visitar Temuco (800 km al sur de Santiago) para tomar contacto directo con indígenas mapuches, la etnia más importante de Chile, que denuncia discriminación y abusos y reclama la restitución de territorios ancestrales hoy en manos privadas.

En esta ciudad oficiará la llamada "Misa por la integración de los pueblos", donde se espera un mensaje para acercar posiciones con el pueblo mapuche.

Después de la liturgia, el pontífice se reunirá con un grupo de indígenas, cuyas identidades aún no fueron reveladas por la organización del encuentro, para posteriormente regresar a Santiago.

La visita de Francisco a Temuco "refleja su preocupación por una zona que ha vivido tensiones importantes, con quienes quiere compartir un mensaje de paz y donde busca llevar unas palabras de esperanza que posibiliten el encuentro entre las personas", dijo recientemente el coordinador nacional de la Comisión que organiza su visita a Chile, Fernando Ramos.

Pero en la antesala, la madrugada del martes, las pequeñas capillas ubicadas en las afueras de Temuco quedaron completamente destruidas, en atentados simultáneos que se suman a los sufridos por otras seis iglesias en Santiago con mensajes contrarios a la visita del papa.

Los ataques incendiarios son frecuentes en la región de La Araucanía, donde en los últimos años se cuentan más de cien atentados contra maquinaria forestal y templos religiosos.

En la región se asientan la mayoría de las comunidades mapuches, la mayor étnia chilena, que antes de la llegada de los conquistadores españoles en Chile en 1541, eran dueños de las tierras desde el río Biobío hasta unos 500 kilómetros más al sur.

Pero tras sucesivos procesos, fueron reducidos a vivir en cerca de un 5% de sus antiguos dominios.

Tras confesar que siente "dolor" y "vergüenza" por los abusos de curas pederastas, el papa Francisco se reunió el martes en la Nunciatura con víctimas, quienes "han podido contar sus sufrimientos al papa Francisco, que les ha escuchado y ha rezado y llorado con ellos", según un comunicado divulgado por el Vaticano.

En la primera visita de un Papa a Chile en los últimos treinta años, la presión se ha intensificado para que el pontífice, que prometió al inicio de su papado hace casi cinco años tolerancia cero con los abusos, tome medidas y se destierre esta lacra que tantas víctimas ha causado en todo el mundo.

Para las víctimas, pedir perdón "no es suficiente". "Necesitamos actos concretos que el papa no toma en la Iglesia chilena contra los abusadores", dijo Juan Carlos Claret, portavoz de la asociación de laicos de Osorno, que lucha para que se expulse al obispo Juan Barros, señalado como encubridor de uno de los casos más emblemáticos de los abusos en Chile, el del cura Fernando Karadima.

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