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Buenos Aires, Lunes 20 de Noviembre de 2017 -  08:49 am 
ENTREVISTAS

31-10-2017

"No soy feminista, pero me comprometo con la lucha"


"Vamos, macho", le gritan en la calle. El Fernando "Coco" Sily sale de FM Pop 101.5, donde hace Código Sily ya hace varios años, y llega al bar de la entrevista con SECCIÓN CIUDAD. Si bien el encuentro se produce solo al cruzar la calle, su paso es lento: viene con muletas y una bota. "Me caí de la moto", cuenta.

Sentarse a charlar con el Coco Sily y lograr mantener un diálogo sin interrupciones en pleno Palermo se torna complicado. No hay persona que pase por la vereda que no le exprese un gesto de cariño. "Coco, acá a la vuelta tengo un centro de rehabilitación, si lo necesitás", le ofrece un joven transeúnte; "Coco, ¿te puedo dejar el disco de mi banda para que lo escuches? Gracias, ídolo, recuperate", le dice otro muchacho. Ni contar los saludos, los besos, las muestras de afecto.

Con su voz particularmente grave, Coco comienza a contestar las preguntas sobre la temática que elegimos para hacer la nota: la cuestión de género. Todas las respuestas las contesta cómodo y seriamente, como solo alguien que está comprometido con la lucha por combatir la desigualdad de género puede hacer.

Entiende que la desigualdad de género, entre hombres y mujeres, existe. ¿Dónde? "En la naturaleza primero, somos desiguales en cuanto a lo físico. Nacimos con distintos cuerpos, y eso deriva en una cosa más abusiva del hombre con respecto a su cuerpo y al cuerpo de la mujer. Hay un claro dominio físico", explica.

De lo básico hacia las luchas modernas, Coco transita la lucha por la igualdad de género. "El dominio patriarcal social e histórico ha dañado. De todas formas, hoy estamos mejor parados ante eso, que hay una consciencia enorme de la desigualdad. A diferencia de otras épocas, donde la mujer ni opinaba, ni trabajaba ni votaba. Entiendo que la segunda persona más importante del mundo es la primera ministra de Alemania, Ángela Merkel, después de Trump. En Latinoamérica tuvimos la oportunidad de tener tres mujeres conduciendo en paralelo...ha cambiado mucho".

Al oleaje feminista que se vive en la Argentina desde 2015 aproximadamente, entiende que sucede por el "empuje de la mujer que se ha organizado más. Hay una visualización enorme del problema. Mi tío la cagaba a palos a mi tía y no se hablaba ni en la familia. Ahora gracias a la lucha de las mujeres se visualiza más".

De esa visualización sale, inevitablemente, hablar de los motores que vehículizan las historias de violencia de género, es decir, los medios de comunicación. Como en los últimos tiempos, la lupa de Coco fue posada en el tratamiento mediático y, casi sin poder no hacerlo, se refirió al caso del conductor radial Ari Paluch, denunciado por decenas de mujeres por acoso sexual: "Está más cercano al maltrato laboral que al acoso sexual, más allá del hecho de que le tocó el culo a una mina, y eso es acoso sexual indudable. Pero por las posteriores denuncias que estoy escuchando, entiendo que también hay un abuso de poder: de decirle cosas a las minas".

Coco elije mostrar que lo que pasó con Ari Paluch también habla de una gran precarización laboral que viven tanto mujeres como hombres: "Escucho muchas chicas que dicen 'yo no hacía nada porque no quería perder el trabajo', lo mismo sucede con los hombres. Tuve un director que me basureaba de una manera espantosa, yo recién empezaba y me callé la boca. Lo que pasa es que a la mujer encima se le agrega el tema del acoso sexual, que pienso es espantoso y repulsivo, y es violencia de género".



Que las chicas puedan salir a hablar, le parece también una conquista de la mujer. Se refiere en particular a la denuncia de la locutora Federica Guibelalde, que trabajó años con Paluch y desde Canadá contó que renunció al trabajo por el acoso del periodista. "Trabajé con ella, la conozco y es una excelente persona. Se animó a hablar desde Canadá porque sintió que iba a aportar a esta lucha".

De la gran lucha feminista que se da la actualidad se muestra agradecido y comprometido a aportar cada día desde su lugar: "No puedo ser feminista pero puedo apoyar la lucha, porque me parece que por una cuestión de género no puedo ser feminista porque no soy una mujer, y el feminismo nace a partir de la naturaleza de la persona. Lo que sí puedo es comprometerme ideológicamente con la lucha feminista", explica.

Cuenta que "milita cotidianamente por el feminismo" y que se debe a una cuestión de "educación personal y compromiso ideológico". No obstante, resalta que hay partes de la lucha con las que no está de acuerdo: "como cuando se lleva al extremo una situación. Me parece que al banalizar desde lo periodístico algunas cosas, derrumbás la verdadera construcción. Ejemplo fue el Encuentro Nacional de Mujeres en Rosario, que por lo que me informé fue una maravilla en cuanto al contenido, pero en el último momento donde un pequeño grupo frente a la Catedral con unos tarados que estaban indudablemente en un estado de provocación, hizo que se comiera el verdadero contenido. Lo mismo me pasa cuando voy a una manifestación por Santiago Maldonado y un grupo minúsculo hace quilombo, aunque muchos son infiltrados o servicios".

Trata a las mujeres como personas. Habla del flagelo del machismo. Entiende que el sistema hegemónico del patriarcado es el responsable central de la desigualdad de género. ¡Un minuto! ¿Estamos hablando con el verdadero Coco Sily? ¿No era un machista que por años hizo un show donde se burlaba de los gays llamado 'La cátedra del macho'? La respuesta es sí. Estamos hablando precisamente de Fernando "Coco" Sily, y descubrimos entonces a un hombre sensible, comprometido con la lucha y conquista de derechos de las minorías, responsable y apasionado en su profesión, e, inevitablemente, estigmatizado por la incomprensión, a veces inocente y otras no tanto, de las personas que prefieren quedarse en una superficie cómoda y no ver el "más allá", o como un amigo llamó, "El dark side of the Coco".

"Hubo mucho prejuicio de gente que no me conoce ni lo que hago en el personaje de 'macho'. Ese personaje me estigmatizó y valoré enormemente tu actitud de al menos cuestionarte qué era esto del macho", dice.

También apunta que "muchas mujeres creen que por yo haber representado este personaje con la cátedra del macho, defendía una postura machista. Y en mi espectáculo empiezo con el primer 'mandamiento' del macho, que era: no somos machistas ni mata putos; ¡así empezaba!"

"Hay que entender que es un espectáculo de humor y el humor siempre se hace en los extremos, para parodiar y llevar casi al grotesco una situación", considera. El personaje del 'macho' es, entonces, una manera de parodiar al machismo, para aportar a la lucha feminista. "Pero desde una cosa más mundana", dice entre risas, y no puede evitar contar chistes en medio de la entrevista: "si comes o no sushi o que el botiquín que antes era más de la mina que se maquillaba, ahora la mitad es del hombre". Y concluye: "son boludeces cotidianas, no tiene que ver con una cuestión ideológica, pero me tuve que bancar muchos prejuicios por esto".

De todas formas, piensa que no se puede hacer humor de "todo", ya que "no lo ve en todos lados": "una chica que la violaron, un desaparecido, un femicidio, no haría humor. El que lo encuentra y lo hace con un gran nivel y eso sirve para que el espectador reflexione, lo felicito, pero yo no puedo".

A todo esto, el Coco Sily es padrino de los Osos hace más de diez años, una agrupación dentro de la comunidad homosexual, lo que sería "contradictorio" siguiendo la línea prejuiciosa sobre su personaje del 'macho'. "Voy a la marcha del orgullo y desfilo en las carrozas, el último fui con Jey Mammon y nos divertimos mucho".

¿Estás a favor de legalizar el derecho al aborto legal, seguro y gratuito?

Es un tema muy conflictivo en mi persona. Tengo una postura ética en contra del aborto, y tengo una postura ética en contra del no aborto, aunque te parezca una contradicción. Es absolutamente detestable que el Estado no se haga cargo de una realidad que vive esta y todas las sociedades del mundo; que una chica termine haciéndose un aborto clandestino, arriesgando su vida, me parece una barbaridad. Si yo dejara embarazada a una mina, en la charla yo siempre estaría a favor de no abortar. Pero respetaría su decisión, porque la última palabra es el cuerpo de ella y apoyaría y acompañaría a alguien a abortar si está decidida. Insistiría para que vaya a un hospital, es decir, forzaría la situación para que lo haga con todos los cuidados que se merece cualquier mujer que no elije ser madre. Pero también es una contradicción para mí, que tiene que ver con mis conceptos religiosos. El aborto tiene que ser legal porque el Estado tiene que estar siempre para todos, desde una pareja que no lo quiere tener porque está mal económicamente, hasta el extremo de una chica que la violaron y quedó embarazada.



¿Estás de acuerdo con el cupo femenino en áreas como el Congreso de la Nación?

También me parece contradictorio. Me parece que poner un cupo hace que se segregue de alguna manera la condición de la mujer, pero también entiendo que debe existir. Ante una pelea constante de un patriarcado, sobre todo en el área de la política que es hiper machista, entiendo que es una herramienta que en principio es realmente necesaria. Deberían estar en el Congreso los mejores representantes de la política argentina, excediendo su género. Todavía están esas preguntas como 'che, te vas a tomar un avión que va a cruzar el Océano hacia España, de repente te enteras que la comandante es una mina, ¿qué te pasa?' y hay mucha gente que dice 'me bajaría'. Otra es si, por ejemplo, tuviera un aneurisma en el cerebro y me entero que mi cirujano va a ser una mujer, ¿me dejo operar o no? En mi caso, me dejo operar mucho más que por un hombre, porque me da mucha más confianza la mina, siempre. Para trabajar puntillosamente en mi cabeza, me da que va a ser la mejor. Lo que pasa es que la imagen de la sabiduría, del conocimiento y de la experiencia tiene dos mil años de historia en nuestras células que tiene que ver con la imagen de un hombre. Entonces descomprimir eso no es fácil.

¿Qué pensás de la mujer representada y tratada solo en roles de madre, mujer u objeto?

Ya casi daría por superado eso. Hay que ser muy retrógrado para, a esta altura, seguir pensando a la mujer así. Respecto de la mujer-objeto, las críticas son de mujeres y de hombres, que una mujer no puede ser 'machista' pero apoya la postura machista. Dicen 'mira, si esa está mostrando el culo, es porque está buscando pija' y no lo puedo entender.

¿Cómo se combate la violencia de género?

El principal rollo entiendo es educacional, no hay otra manera. Si desde el jardín de infantes se hace absoluto hincapié en la igualdad de género, es muy probable que la situación venga más depurada. Pero falta mucho tiempo, este no será el momento del cambio total, lamentablemente, pero sí de la visualización.

¿Qué opinás de las denuncias de violencia de género a muchas bandas del rock nacional que se están dando en los últimos tiempos?

El de Salta la Banca no sé ni siquiera quién es. Me parece que está buenísimo que las chicas denuncien, porque el componente 'groupie', desde donde eran o son tratadas, era de una chica que se entregaba absolutamente por su fanatismo a lo que sea, y un tipo ahí abusándose de esa vulnerabilidad. El de la banda El Otro Yo, tengo entendido que además era un manipulador profesional, que las acosaba en un momento, y también las metía en un mambo violento. Tienen que ir en cana, para mí. También tiene que ver con el machismo de si una mina te tira onda, tenes que cogértela, así no te guste, para no ser menos hombre. Le generamos un mandato al tipo como que está capacitado intelectual y emocionalmente para poder solucionar ese problema, porque es un líder de un grupo de rock. A ver, es un pelotudo que canta. Y si es un tipo copado, sano, bien educado, va a saber solucionar ese tema.

¿Hay que meter presos a los violadores?

Lo que al tipo le gusta es la dominación. Me hace acordar otra vez al caso de Ari Paluch, que es un tipo que te maltrata laboralmente, y lo hace porque le gusta sentir que te domina, tanto hombres como mujeres, pero hay tipos que desde el género lo hacen para dominar mujeres. Desde un comentario de 'qué lindas tetas que tenés' hasta un 'levantate de acá que no te quiero más'. En muchos casos los violadores tienen una patología, además de un componente cultural.

¿Qué opinas del trabajo sexual?

Entreviste en la radio a la presidenta de AMMAR Georgina Orellano y me voló la cabeza. El contenido intelectual que tiene, desde un lugar tan llano para hablar, es increíble. Si volvemos al tema que la mujer es independiente en cuanto a las decisiones de su cuerpo, deberíamos respetar la posibilidad de que si ella lo quiere hacer porque cree que es un trabajo digno, o que le da placer, le gusta, o es vocacional, debería ser legal. El Estado tendría que, quizás, tomar el modelo uruguayo. Quizás desde la legalización del trabajo sexual, se podría combatir mejor la trata de personas. No hay que olvidar que la prostitución es una realidad que existe todos los días, como el aborto.

¿Hay que debatir la cuestión de género?

Completamente. Es en este debate donde se mueven las cosas y se arma el rompecabezas. Si no existiera esta discusión, daríamos por sentado que alguno de los dos tiene la verdad absoluta. Creo que las feministas tienen una parte, otra parte la tendrá lo cultural, otra el tipo que tiene esas costumbres, y ahí se va armando el rompecabezas. No porque un tipo intente pagarle a una mina una cena es un machista retrógrado que no entendió nada.

Fuente: Sección Ciudad

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