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Buenos Aires, Lunes 20 de Noviembre de 2017 -  08:48 am 
CULTURA

20-10-2017

Desde 2018 las series tendrán Cannes propio


Cannes se hace la competencia a sí misma: en abril, pocas semanas antes de que las estrellas de cine transiten la alfombra roja, arrancará un nuevo certamen internacional dedicado a las series. "Las series de televisión de alta calidad están conquistando al público en todo el mundo y muchos de los grandes actores y cineastas que hasta ahora sólo veíamos en cine se han pasado a este formato", dijo la directora del festival y ex ministra francesa de cultura, Fleur Pellerin, en el marco de la feria de la televisión MIPCOM de Cannes.

El mismo año en que el Festival de Cine de Cannes decidió que las películas hechas para Netflix, y consecuentemente no estrenadas en salas, no podrían participar más de la competencia (tras haber admitido a regañadientes dos títulos que se le habrían "pasado" en la edición 2017), este flamante festival parece un llamado a la reflexión en lo que se refiere a lo que domina desde hace ya unos años el medio audiovisual mundial. Al igual que en el de cine, también aquí las series competirán entre sí, se mostrarán en pantalla grande, y no faltará el glamour. Actualmente, según las estimaciones del sector, se producen anualmente unas 1.000 series nuevas, lo que en total supone unos presupuestos multimillonarios. Y esto se deja sentir en la MIPCOM con series como por ejemplo la alemana "Babylon Berlin", que ya en vísperas de la feria fue adquirida por más de 60 países y, una vez aquí, prepara su desembarco en Latinoamérica.

La MIPCOM, que arrancó el pasado lunes y finaliza hoy en Cannes, muestra lo que pronto se verá en los televisores (y smartphones, y tablets) de millones de hogares. Allí concurren anualmente más de 1.400 responsables de cadenas de televisión, productoras, gestores de contenidos, plataformas de streaming y grupos mediáticos.

El lunes, como se publicó oportunamente, Disney y Pampa Films anunciaron la realización de una miniserie sobre Carlos Monzón. Y el martes el documental "La Colifata en Moscú", una producción original de canal Encuentro, fue distinguido con una mención especial del jurado en los premios que reconocen la diversidad en la televisión. El jurado destacó "la calidad de la producción, la representación positiva de la diversidad y la visibilización a través de personajes interesantes, capaces de atrapar a una amplia audiencia". "La Colifata en Moscú" participó en la categoría "representación de la discapacidad" en los premios Diversify TV y compitió con producciones de Islandia, Reino Unido, Canadá y República Checa. La competencia incluyó reconocidas producciones como "Black Mirror", "Skam" y "Black is the New Black", entre otras. "La Colifata en Moscú" narra el encuentro del Festival de Arte y Salud Mental "El Hilo de Ariadna",en Rusia, con el objetivo de crear una red mundial de radios por la salud mental y exhibe el viaje de Diego Oliveri, ex interno del hospital y miembro activo de la radio, junto a Alfredo Olivera, el creador y corazón del proyecto, y el periodista Lalo Mir, padrino de La Colifata.

También se presentó en el Mipcom, cien años después de la Revolución de Octubre, una serie de la TV rusa sobre una de sus figuras más controvertidas, León Trotski, fundador del Ejército Rojo, asesinado por agentes de Stalin en México. La primera cadena pública rusa, Pevry Kanal, retransmitirá a principios de noviembre los ocho episodios de "Trotski". "Es la primera serie dedicada a Trotski en la historia de Rusia", subrayó Konstantin Ernst, director general de Pevry Kanal, en el Mipcom, donde se reunió con potenciales compradores, como Netflix. "Al contrario que Lenin, Trotski se parecía a un héroe del rock and roll: evasión de prisión, revolución, amor, exilio y muerte", destacó. "Es difícil ser objetivo cien años después, pero hemos intentado producir una serie fundamentada en acontecimientos reales", aseguró el productor de la serie, Alexandre Tsekalo. "Trotski jugó un papel sangriento e importante en la revolución rusa", subrayó.

Interpretado por el popular actor ruso Konstantin Khabenski, un envejecido Trotski conversa, en el primer episodio, con un periodista canadiense en su casa de México. Se trata del espía español Ramón Mercader, enviado por Stalin para asesinarlo.

La serie muestra a continuación su juventud en la ciudad de Odesa, donde vivía una importante comunidad judía. Allí, el protagonista de la historia decidió cambiarse el apellido de Bronstein por el de Trotski, que era el del guardia de prisión que le propinó una paliza en su juventud.

El "mensaje" de la serie, según Alexandre Tsekalo y Konstantin Ernst, es que "no se debe forzar a la gente a salir a la calle" y que "toda revolución significa derramamiento de sangre". Un mensaje que se corresponde con la línea oficial del Kremlin, reticente a marcar el centenario de la Revolución de Octubre de 1917 por su animadversión hacia los movimientos populares.

"El Estado no participa en la conmemoración del centenario, sólo mira", destaca Nikita Petrov, de la asociación Memorial. "El mensaje del Kremlin es que todas las revoluciones son malas, sobre todos las financiadas por el extranjero". En la serie "Trotski", Occidente juega un papel esencial para la revolución, proponiendo financiar a los revolucionarios. En una escena situada en París en 1902, el teórico marxista ruso Alexandre Parvus habla con un espía alemán, que le pregunta cuánto dinero hace falta para "destruir" a Rusia con una revolución. "Mil millones de marcos", responde Parvus.

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