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Buenos Aires, Jueves 21 de Septiembre de 2017 -  09:54 pm 
ENTREVISTAS

25-08-2017

"Es jodido hablar de los que están más arriba"


"No puedo creer que algunos sean tan pacatos y retrógrados para tildar de polémico a un afiche en el que le estoy dando la teta a mi propio hijo. ¿Y si fuera de otro, qué dirían? Les da bronca no poder criticar nada. Es una hermosa imagen de una bella conexión". Sofía Gala toma la palabra para dejar en claro su posición ante el afiche de "Alanis", la película dirigida por Anahí Berneri que tendrá su estreno mundial en el 42 festival de cine de Toronto.

Pero como eso forma parte de un futuro, Sofía prefiere hablar primero de una actualidad que la encuentra al frente de "La empresa siempre perdona", la obra en la que interpreta a una psicóloga que analiza a un obrero que acaba de sufrir un accidente. Una pieza en la que la actriz se luce a la hora de mostrar cómo dos seres que parecen extraídos de diferentes lugares comparten un destino común. "Es una obra clasista que habla de cómo están divididas los estratos sociales y cómo, de algún modo, los dos son lo mismo. En la parte real de la vida. En el día a día. En todo aquello que nos puede beneficiar y perjudicar", cuenta la actriz que hace rato dejó atrás el hecho de ser la hija de Moria Casán.

Periodista: En una hora, la obra logra reflejar con éxito un lugar de empatía entre dos que, al parecer, forman parte de mundos opuestos. ¿Cómo se logra eso sin perder el hilo de la realidad?

Sofía Gala: El personaje tiene una creencia muy fuerte de que las cosas son como ella piensa. Y esa es la barrera más difícil de romper en esta desunión. Es algo que, siento, le pasa a la clase media burguesa: algo en el proceso la conmueve y le caen todas las fichas.

P.: Durante el análisis de la psicóloga al obrero, ella habla de la empresa como "nosotros". Es algo muy común en el mundo empresarial. ¿Qué opinás de esas formas?

S.G: Es el típico error que uno comete como clase media: creer que para subir hay que pisarle la cabeza al otro. Que siempre tiene que aspirar a ser eso que nunca va a ser. Pero al fin y al cabo, el jefe de los dos es el mismo.

P.: ¿Cuánto vale el ejercicio del poder en estos casos?

S.G: Mucho. En este caso, ella puede llegar a decidir sobre el futuro del obrero. Y siente satisfacción en la superioridad de condiciones. Y lo utiliza para sentirse bien creyendo que su opinión es más fuerte. Cuando, en realidad, los dos son parte de un mismo lenguaje. Ambos saben que siempre hay uno más arriba que ellos para mojarles las orejas. Es parte de un sistema en el que mientras tenés más minas, fama, poder o droga, sos más grosos. Y es una idiotez bárbara, pero así vivimos.

P.: La obra toca una temática que no tiene fronteras. Sin embargo, parece responder de manera muy precisa con la actualidad.

S.F.: Es una obra que lamentablemente siempre está sucediendo. Estamos atravesando un momento de crisis y siempre que pasa esto, se lo siente más cercano. Pero es muy difícil dar una opinión en estos tiempos.

P.:¿Por qué?

S.F.: Porque no importa lo que se dice, sino quién lo dice. Y de esa manera se suele llevar la mirada para otro lado.

P.: ¿Eso te limita a la hora de expresarte?

S.F.: A veces siento que no vale la pena hablar. Es lo mismo lo que dijiste que si te peleaste con una vedette. Cuando hablo de algo de la actualidad es porque me afecta. Desde cómo no alcanza la plata para comer a cómo violan, empalan, embolsan y matan a una piba. Un montón de cosas que pueden tener más o menos que ver con este Gobierno. Pero vivo en este país. Crío a mis hijos y trabajo acá. El problema es que estamos en una época de frivolidad mediática.

P.: ¿El arte sigue siendo la mejor forma de expresar una opinión?

S.F.: Totalmente. Por eso hago esta obra. Es el momento en el que el actor tiene que dejar de hablar, porque no sirve. Pero no porque nos tengamos que quedar callados sino por cómo se manipula lo que decimos. Si Pablo Echarri dice algo que le pasa, ya dicen cualquier cosa. Es muy jodido hablar de los que están más arriba porque termina siendo: "Sofía Gala, quien se fumó un porro y estuvo con una mina, piensa que no llegamos a fin de mes". Pará. No es todo lo mismo.

P.: ¿Hacés terapia?

S.G.: Fui en momentos cortos de mi vida por situaciones específicas. Nunca pude continuar una terapia mucho tiempo. Siempre que dejo es porque siento que puedo resolverlo, pero cuando veo que me cuesta hacer análisis más profundos vuelvo a recurrir. Acudo sobre todo cuando paso por alguna desestabilidad emocional. Cuando ya siento que no puedo sola.

P.: ¿Cuánto te marcó la exposición que viviste de chica?

S.F: Forma parte de lo que soy. Tenemos que progresar con las cosas que nos hicieron mal. Hoy, a través de las redes, todo el mundo está expuesto. Pero yo lo pasé en un momento donde no se conocía todo de todos.

P.: Tu hijo Dante forma parte de tu última película. ¿Qué te provoca esa exposición?

S.F.: No quiero que mis hijos vivan lo mismo, pero sé que no los voy a llevar a "Intrusos". Esta película cuenta una historia hermosa que tiene que ver con la mujer, la maternidad, la propia teta, las prostitutas y con la hipocresía. Estoy criando a mi hijo para que cuando crezca pueda sentirse representado con la temática que aborda esta película. Y que tiene que ver con lo femenino.

P.: ¿Cómo fue trabajar con él?

S.F.: Hay gente que me preguntó si me dio lástima verlo llorar. Como si no llorara todos los días por algo distinto. Pude estar con él doce horas por día y mostrar la conexión de una madre con su hijo cuando le da la teta. Y todo eso que pasa, no se puede actuar. Cuando estás con chicos, no es necesario actuar. A mí me mira un nene y se me cae la bombacha. Me muero de amor. En realidad, nada se puede actuar. Si no te pasa a vos cuando lo estás haciendo, es difícil de provocar algo en el otro. No existen las lágrimas fingidas.

P.: ¿El hecho de tener hijos modificó la relación con tu mamá?

S.F.: Es imposible no hacerlo. Me acerqué mucho más. Son tantos los errores que puedo cometer como madre que eso me llevó a entender más que ella se haya equivocado.

P.: Creciste con una mamá con mucha personalidad. Hace poco, en Twitter, reflejaste la forma en la que seguiste el escrutinio de las mesas en las PASO y esperaste hasta último momento por la palabra de Cristina Kirchner. ¿Qué te genera su figura?

S.F.: Es una mujer muy fuerte, con muchos ovarios. Una gran política. El que la quiere y el que no la quiere, no pueden dejar de verla cuando habla. Es increíble su oratoria. Quería que hable y que se termine todo. Porque votar es algo que te sensibiliza. Pero todos nos quedamos con la certeza de la incertidumbre.

*"La empresa siempre perdona". Sábados a las 18 en El Tinglado. Con Sofía Gala y Roberto Romano. Dirección: Rosa Celentano.

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