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Buenos Aires, Viernes 24 de Noviembre de 2017 -  01:28 pm 
ENTREVISTAS

20-08-2017

"Lo comercial te lleva a embarcarte en una estupidez"


Habla, canta, se pone serio, se ríe y rememora. Rubén Rada es así. Polifacético. En cada muestra de su presente encuentra un nexo de su recorrido musical como prueba. Como marca de agua. De río. Esa corriente que une más de lo que separa y que lo expone como una pieza importante de la historia cultural de América Latina.

A sus 74 años, con 63 de ellos dedicados a la música, el artista uruguayo vuelve a poner las manos en los tambores para llevar adelante un show instrumental basado en "Confidence", aquel disco que editó en 2011, que lo acercó de manera concreta al jazz latino y que lo trajo de nuevo al país para presentarse por triplicado en un ciclo de música charrúa -este sábado a la noche cierra su visita en el Tasso-.

"Me gusta la idea de que todos los músicos puedan estar al frente para que se puedan lucir. Es un show preparado para melómanos. Con cada momento muy bien pensado", explica Rada, quien lleva editados más de 50 discos en solitario, en dúo -con Lito Nebbia, Hugo Fattoruso, Eduardo Mateo, entre otros- y en formato banda.

Periodista: ¿Cómo se hace para mantener al público cautivo en un show instrumental?
Rubén Rada: Le meto a la charleta entre tema y tema. En los conciertos de jazz tocan todos de una manera grandiosa, pero se cuelgan cuatro horas en solos y nadie anuncia temas. A diferencia de eso, nosotros nos comunicamos con la gente porque queremos que puedan estar bien arriba, divagando y bailando.

P.: Tuvo diferentes grupos e interpretó diversos estilos, siempre en los márgenes de la música rioplatense. ¿En qué formato se siente más cómodo?
R.R.: Siempre me gustó tocar en grupos. En la banda tenés la oportunidad de respetar. Cuando sos solista, a veces, vas de un lado a otro y terminás haciendo "La mandanga" y después "Georgia on my mind". Esta banda me permite tocar y hacer eso por lo que la gente me conoce desde que vine a grabar con Los Enanitos Verdes, Ratones Paranoicos, Charly García, Alejandro Lerner y León Gieco.

P.: ¿Cómo se sostiene una banda de ocho músicos en estos tiempos?
R.R.: Si estuviese en Argentina tendría que tocar tres veces por semana para poder comer. Pero lo bueno es que no hay una banda de funk, rock y candombe como nosotros. Pero la realidad es que estamos en Uruguay y venir acá significan ocho pasajes, ocho comidas, ocho sueldos y ocho habitaciones. El que te contrata, pierde plata. Es difícil. Al Tasso venimos a tocar y yo no cobro el dinero como cuando vengo en plan solista, sino como un músico más.

P.: Tiene más de 50 discos, pero hoy el formato de venta está por fuera del concepto de obra y se vuelven a imponer los sencillos. ¿De qué manera lo afecta?
R.R.: Es el apuro. Los chiquilines que escuchan cierto tipo de música van a terminar de vivir su estado de adolescencia y cuando estén más maduros van a escuchar a Charly, a Fito o esto que hacemos con Confidence. "Despacito", por ejemplo, es una canción que sólo se seguirá escuchando en los cumpleaños de 15.

P.: En su carrera también hubo ciertas canciones comerciales, ¿cuando mira para atrás se arrepiente de algún trabajo?
R.R: Me siento bien con todos los discos que hice. Representaron un momento de mi vida en Uruguay, Estados Unidos o Argentina. Discos como La Mandanga responden a un momento en el que estaba buscando algo comercial para vender y tener trabajo.

P.: ¿Y fue lo esperado?
R.R.: No. Fue un fracaso. La gente se enojó conmigo porque hice algo muy comercial. Y es entendible porque buscar una canción de esas características es bastante jodido ya que lo comercial te lleva a embarcarte en una estupidez. Por eso, cuando quise vender discos de verdad lo llamé a Cachorro López e hicimos "Quien va a cantar", con el que vendí 100 mil discos, 20 veces más de los normal. Con eso me compré mi casa.

P.: ¿Está trabajando en nuevas composiciones?
R.R.: En breve voy a editar la segunda parte de "Confidence". Además, estoy haciendo un disco doble que se llama "Distintos tonos de Negro", que es un grupo de rock fusión de América Latina. Y, por si fuera poco, tengo un disco que grabé con mis hijos que se llama "Lujuma Band", que se los regalé para que ellos saquen cuando quieran ya que cada uno está con sus proyectos: Matías toca en Illya Kuryaki, Julieta es solista y Lucila trabaja como actriz en Montevideo.

P.: ¿Qué le provoca el hecho de que los tres hayan tomado el camino del arte?
R.R: Lo único que me propuse como padre fue cumplir con algo que no pudimos hacer ninguna de las cinco generaciones previas a ellos: terminar la secundaria. Y ya lo hicieron. Ahora que hagan lo que les guste. Si quieren ser músicos o abogados, no me meto.

P.: Le cambio de tema. En comparación a Uruguay, Argentina siempre parece estar un paso atrás en diversas discusiones como el aborto o la marihuana. ¿Por qué?
R.R: No lo sé. Pero ya le pasó a Argentina con el divorcio. En Uruguay estuvo muchos años antes. También pasó con las películas para mayores de 18 que, en su momento, la única manera de exhibirlas era en Punta del Este. Ahora, con la marihuana nadie está todo igual. No es que se fuma más. Lo mismo pasó cuando apareció el divorcio: no se divorció todo el mundo.

P.: ¿Cree que, como en Uruguay, se va a poder legislar sobre estos temas?
R.R.: Sí. Hay mucha gente que fuma en Argentina. Hay que entender lo que dijo Mujica: "Yo no puedo soportar que una persona íntegra, que estudia, que va a al Liceo, a la universidad, pueda ir en cana por fumarse un porro". Es así. Vivimos en una sociedad que acepta que un tipo se tome una botella de whisky, salga de la casa, choque y le pegue a la mujer. Todo eso va a cambiar. La marihuana es algo tranquilo. Para divagar y hacer musiquita.

Fuente: La Razón

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