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Buenos Aires, Jueves 23 de Noviembre de 2017 -  06:32 am 
ENTREVISTAS

04-08-2017

El proyecto religioso del Gobierno, un claro gesto a la Iglesia católica


Desde la Asociación de Derechos Civiles denuncian el proyecto del oficialismo sobre "libertad religiosa", que implica que cualquiera pueda ser objetor de consciencia alegando que va contra su religión.

Casi sin cobertura mediática y con una velocidad nunca antes vista, el Gobierno está tratando en Diputados el proyecto de "libertad religiosa" con el cual pretende crear una Corte pluriconfesional. Esto quiere decir que de aprobarse el proyecto, las personas de diferentes profesiones pueden ser "objetor de consciencia", que quiere decir que una maestra podría negarse a enseñar la evolución a alumnos de primaria porque no va acorde a su "religión", o un juez puede negarse a casar a dos personas del mismo sexo porque su "moral religiosa" no se lo permite.

Distintas organizaciones como Amnistía Internacional y el CELS (Centro de Estudios Legales y Sociales) se oponen y piden por una revisión en el tratamiento y alcance del proyecto ya que argumentan que va en contra de la legislación vigente y entorpece la libertad de pensamiento y religiosa. En la misma línea, la Asociación de Derechos Civiles, presidida por Torcuato Sozio y con quien SECCIÓN CIUDAD dialogó, expresó su preocupación respecto que "cada vez más el Estado se involucre con la libertad de pensamiento y con las distintas religiones".

La ADC hace mucho énfasis en la diferencia entre libertad religiosa y libertad de pensamiento, contemplada por la Constitución que ellos defienden. Según estos artículos, las personas pueden elegir qué pensar y qué religión profesar, y no deberían existir obstáculos que se interpongan en la contemplación de ese derecho.

Sin embargo, el proyecto religioso que se está tratando en Diputados apunta a que los diferentes cultos se registren en el Estado, aunque no es obligatorio. "Se le pide a las iglesias que digan cuáles son sus principios fundamentales, que presenten sus estados de cuentas, en fin, una serie de cuestiones que no niego que pueden dar transparencia a una institución pero que implica claramente una nueva injerencia del Estado sobre las religiones", explica Sozio.

Este tipo de incidencia del Estado sobre la libertad religiosa no sucede en el resto de los países del mundo, donde la religión está fuertemente separada de la cosa pública, explicitada en su Constitución.

Asimismo, el proyecto del Gobierno pareciera innecesario, puesto que ya hay jurisprudencia sobre el tema. Para Torcuato Sozio, "si el proyecto avanza va a colocar sobre la mesa una serie de discusiones que ya están saldadas" y agrega que, al mismo tiempo, "genera una fuerte intromisión del Estado en los distintos credos".

Un ejemplo es el caso FAL, donde la Corte eximió en 2012 a una mujer de penas por realizarse un aborto producto de la violación de su padrastro, aunque no tenga ningún tipo de discapacidad.

Así, se demuestra que ya existe legislación sobre el tema y, por tanto, no resulta necesario que el Estado vuelva a implementar un proyecto para hablar sobre la objeción de consciencia.

El solo hecho que el caso se llame FAL, y no se exponga el nombre de la mujer, muestra cómo el Estado prefiere individualizar el caso y no tratar el tema del aborto legal, seguro y gratuito, en un claro gesto a la Iglesia católica.

Torcuato Sozio reslata que "con esta norma se están derogando otras legislaciones, como puede ser la identidad de género. Así también se está poniendo en tela de juicio los fallos de la Corte y puede entorpecer de esta forma la legislación vigente".

Asimismo, dice que "no entiende a qué está apuntando esta nueva regulación. Además, el debate de estos temas en contextos electorales hace que los políticos no quieran enfrentarse a las iglesias y, en particular, a la Iglesia católica, más teniendo en cuenta que tenemos un Papa argentino. Así, se ejercen presiones que no van justamente en la línea de la libertad de pensamiento".

Por otro lado, la libertad de pensamiento es un valor muy sostenido por nuestra Constitución. Lo que preocupa a la Asociación de Derechos Civiles es que "si se establece por medio de una legislación limitaciones a la libertad religiosa es obvio que el Estado está limitando la esfera del pensamiento de los ciudadanos y de la privacidad que tienen que tener este tipo de hechos".

Para la Asociación de Derechos Civiles, el proyecto "atenta contra la libertad de cultos", algo que vienen luchando por defender hace tiempo en la provincia de Salta, donde las escuelas públicas profesan la religión católica. Para ellos, eso es claramente un signo "discriminatorio", pero que se basa en que, según la Constitución, el Estado debe sostener en términos económicos a la iglesia católica. "No obstante, en la práctica esto excede lo económico y significa privilegiar algunas iglesias sobre otras, en especial la católica", resalta Sozio.

Otro aspecto de intromisión del Estado en la libertad religiosa son los subsidios que entrega de manera mucho más considerable a los colegios privados católicos que a los colegios privados laicos. Muchas son los padres que desearían enviar a sus hijos a colegios privados por la situación actual de la educación (los paros, por ejemplo) y no son católicos, pero se ven obligados a mandarlos a esas instituciones ya que la situación económica no se lo permite (existen colegios privados católicos que cuestan hasta un 50 por ciento menos que uno privado laico).

"El hecho que se rece antes del inicio de las clases, se coloquen en los cuadernos signos de la religión católica, hace que los niños que no comparten ese credo queden fuera de la educación. Nosotros planteamos que ahí hay una clara situación de discriminación: esos chicos terminan yendo a una escuela por tener la garantía de tener 180 días de clase sin tener convicciones religiosas, solo porque el Estado se entromete financiando a esas escuelas", explica el Director de la ADC.

La Iglesia católica funciona en la Argentina como un grupo de presión y de poder tal como funciona el campo o el empresariado. Su poder es absoluto y dominante, y no deja lugar a ningún tipo de libertad.

En palabras de Sozio, la Iglesia católica "es un elemento muy claro de presión sobre el Estado. En Salta, por ejemplo, argumentan que el país es predominantemente católico, pero se olvidan del porcentaje que no lo es, y la Constitución debe garantizar los derechos de todos".

La ADC planteó, por otra parte, que no tenía que haber símbolos religiosos de los edificios públicos, porque entendieron que eso atentaba contra la libertad de pensamiento que establece la Constitución. La Corte les dio la razón, y se retiró la virgen que estaba en la planta baja del Palacio de Tribunales.

"Cuando vos ves que el Presidente Mauricio Macri tenía un ministro de Salud que no aplicó el fallo FAL, es decir, que entorpeció un fallo de la Corte, y después se lo nombra como ministro de la Nación, para mí eso fue un claro gesto a favor de la Iglesia. Sumado al ministro de Educación Esteban Bullrich que se manifiesta constantemente a favor del catolicismo, y de este argumento de que somos una sociedad predominantemente católica. Hay que considerar que el mensaje de un ministro tiene una incidencia institucional. Así, se está entorpeciendo de alguna manera el pensamiento de la Constitución", concluye Sozio.

Torcuato Sozio, desde la Asociación de Derechos Civiles, participará el próximo 16 de agosto de una audiencia en la Corte Suprema de la Nación para exponer la situación de Salta. Su argumento principal sostiene que la única forma en que la instrucción religiosa en las escuelas públicas sea compatible con la Constitución Nacional, es que dicha instrucción carezca de todo elemento coercitivo. Y la única forma de lograrlo es que tal educación sea realizada fuera de horario de clase, que la concurrencia a las clases de religión sea completamente voluntaria, y que tal instrucción no integre la currícula escolar. Asimismo, contempla que el colegio cuente con la planificación de una actividad curricular alternativa para aquellos que no quieran participar de las clases de religión.

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