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Buenos Aires, Viernes 17 de Noviembre de 2017 -  11:57 pm 
OPINIÓN

25-07-2017

"Cómo hacer más seguras a las cárceles: El contrabando de celulares", por Santiago Blanco


El contrabando de celulares en las prisiones de Estados Unidos (NE: y en nuestros países) ha alcanzado proporciones de pandemia: el 50% de los presos posee uno y estos aparatos han llegado a lugares tan resguardados como los “corredores de la muerte”, sectores de alta seguridad de las cárceles en los que transcurren los días de los condenados a la pena capital.

El problema, al parecer, es imparable debido a la proclividad a la corrupción de los funcionarios y empleados penitenciarios, que reciben sobornos cuatro veces mayores por introducir teléfonos móviles en las cárceles, que por traficar con heroína, según comprobó John Moriarty, inspector general del sistema penitenciario de Texas, estado cuya legislación permite ahora condenas de hasta 40 años de cárcel a detenidos y funcionarios implicados en tráfico de celulares.

Los delitos que se realizan desde las cárceles

Los criminales que cumplen condenas en las prisiones de Estados Unidos se sirven de estos aparatos para planear extorsiones, secuestros, fugas, motines simultáneos en diferentes instituciones penitenciarias y hasta asesinatos de testigos, como fue el caso de Carl Lackl, que debía testificar en un juicio de tráfico de drogas y fue ultimado por sicarios del acusado Steven Byers, quien se comunicaba con ellos gracias a varios celulares que guardaba en su celda.

Ni las sanciones ni los perros especialmente entrenados en Maryland y Virginia, para detectar no solo celulares, sino los microchips en los que se almacena la información de estos, han podido detener la ola del tráfico de equipos telefónicos portátiles.

Por eso la Administración Nacional de Telecomunicaciones e Información de Estados Unidos (NTIA, por sus siglas en inglés) autorizó una prueba de interferencia de señal de celular en una institución correccional de Cumberland, en el estado de Maryland, a fin de demostrar al Congreso estadounidense que se pueden bloquear las señales ilegales sin perjudicar a los usuarios de teléfonos celulares en los alrededores de la prisión.

Un proyecto de ley de comunicación segura en prisiones está a la espera de su aprobación en la Cámara de Representantes y se pretende que este test sirva de impulso para su aceptación.

Si el sistema funciona en Estados Unidos, podría estudiarse la posibilidad de instalarlo en las prisiones de otros países, desde donde se organizan secuestros, asesinatos y todo tipo de tráficos gracias al uso de celulares... y nunca se encuentra a los culpables de introducirlos en las cárceles, ni se muestra cómo fueron castigados.

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