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Buenos Aires, Jueves 23 de Noviembre de 2017 -  06:33 am 
OPINIÓN

25-05-2017

"Ganar o Dirimir, esa es la cuestión", por Abel Rausch


Las elecciones intermedias representan un desafío para el oficialismo que intentará no quedar naufrago en la mitad de su gestión, y la oposición que debe demostrar que está en carrera, es competitiva y verdadera alternativa.

En el arco opositor resta definir la ingeniería electoral que definirá las candidaturas: listas de unidad, primarias, ir por afuera, etc. El Frente Renovador parece encaminarse a un acuerdo con Stolbizer disminuyendo su identificación peronista.

Por lo tanto, en lo que refiere al peronismo bonaerense, la mayor incógnita y expectativa estará en el Frente Para la Victoria, los intendentes bonaeresenses, los diputados de organizaciones cercanas y otras alejadas del kirchnerismo, dirigentes de diversos sectores referenciados con Cristina Kirchner y otros con Florencio Randazzo.

La diversidad de actores e intereses nos plantea una pregunta central que definirá el escenario: ¿Qué se juega en las próximas elecciones?

Las respuestas son infinitas y todas pueden ser correctas: Se juega la gobernabilidad, el liderazgo del peronismo bonaerense, los liderazgos de cara a 2019, se disputa la mayoría parlamentaria para frenar o acelerar la política económica del gobierno y los programas de ajuste, privatizaciones y flexibilización laboral.

¿Qué van a priorizar los dirigentes del peronismo? Una victoria contundente en Provincia de Buenos Aires que demuestre la vigencia del peronismo en el distrito mas importante del país, o dirimir liderazgos en una interna furiosa que deja en segundo plano las urgencias socioeconómicas del electorado.

Hablamos de electorado porque si el peronismo se enfoca en la discusión de apellidos y no en la formulación de propuestas y respuestas será ignorado por la enorme mayoría que rechaza la política de Cambiemos.

¿Una lista de unidad en Provincia de Bs. As. asegura una victoria? En estos tiempos nada asegura nada, pero seguramente que una interna en los términos que se dirimió la discusión del FPV para la gobernación durante 2015 no podría generar nada bueno. Del mismo modo que revivir la PASO presidencial que no fue hurgaría heridas abiertas y nos retrocedería un turno electoral. Repetir la historia es riesgoso y repetir una historia que no fue es aún peor.

¿Se pueden lograr las dos cosas? Ganar y dirimir. Podríamos sostener que no dirimir liderazgos favorece a un sector porque se patea la discusión para adelante. Sin embargo, la necesidad de dirimir liderazgos no puede implicar divisiones irreconciliables, arriesgar la victoria y profundizar el plan económico de Cambiemos.

El peronismo enfrenta el desafío de respetar su génesis, un principio que parece básico pero que difícilmente se aplica. Se puede dirimir y ganar siempre que la interna conduzca a un proceso de unificación de listas entre los adversarios circunstanciales.

Sin embargo, las dificultades de comprender las prioridades socioeconómicas y el énfasis por dirimir la política hacen pensar que en el peronismo se está disputando otras cosas, donde quienes reniegan de su pasado reciente buscan cambiar el signo que tuvo el peronismo en la ultima década.

Pronto sabremos si es prioridad dirimir o ganar, o si en el mejor de los casos logramos dirimir y luego unirnos para vencer. Los que promueven dirimir liderazgos esperan una victoria que los posicione a futuro, a sabiendas que pueden perder la interna, dividir una expresión que enfrente a Cambiemos y dinamitar sus posibilidades de cara a 2019. Frente a la obstinación, un gesto de aceptación en un contexto donde todo el peronismo cede para priorizar un triunfo nos engrandece a todos.

*El autor es Presidente del Partido Justicialista de Luján

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