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Buenos Aires, Viernes 22 de Septiembre de 2017 -  06:44 am 
OPINIÓN

19-05-2017

"Conducir es el arte de persuadir", por Gustavo Ramirez


Otra vez, como durante el 2015, hay "compañeros" que imponen las condiciones electorales en términos absolutos: Cristina o nadie.

Sin reflexión alguna la prisa conduce al choque. Prescindir del debate interno y privar al conjunto de discernir entre partes puede llevar a un lugar de no regreso.
La experiencia, no tan lejana, ha dado resultados nefastos donde lo heridos todavía no sanan.

La confrontación interna, en términos absolutos, distorsiona las elecciones estratégicas y daña, profundamente, la unidad. Las proclamas cerradas y de barricada descomponen las estructuras internas que se movilizan para resistir los embates de las políticas neoliberales.

El ninguneo enfático y el señalamiento macartista impiden la consolidación de espacios sólidos que permitan fortalecer la confluencia en unidad.

Por otro lado, los que se erigen como la voz de la consciencia moral del Movimiento ¿a quienes representan? ¿con qué autoridad pueden señalar y digitar quienes deben participar o no en una interna? ¿por qué le escapan a la pugna por la construcción de poder? ¿no son, acaso, los padres de la derrota del 2015?

La torpeza estratégica se puede medir bajo el síndrome de Peter Pan. Algunos ciclos se pueden agotar por falta de madurez de quienes deben interpretar las condiciones objetivas para luego actuar.

Equivocar, nuevamente, el diagnóstico puede resultar letal para el resurgimiento del Movimiento. Por otro lado la conducción no se ejerce solamente por redes sociales o charlas en academias ilustradas del exterior. La conducción es un arte y ese arte consiste en persuadir.

*Por Gustavo Ramirez, Radio Gráfica CABA

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