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Buenos Aires, Viernes 22 de Septiembre de 2017 -  01:36 am 
OPINIÓN

02-05-2017

"El Trabajo y las Mujeres", por María Eugenia Cuartango*


La fecha en que se realiza este evento, nos impone la obligación de hacer algunas referencias y consideraciones sobre el “Día del Trabajador”, instituido en gran parte del mundo el primero de mayo en homenaje a los “Mártires de Chicago”, trabajadores militantes por una jornada de 8 horas de labor, que fueran ejecutados en Estados Unidos por su lucha con una huelga iniciada el 1ero de Mayo de 1886.

Y las mujeres no fuimos ajenas a estas luchas y reivindicaciones laborales, muy por el contrario, el 8 de marzo fue consagrado como el día internacional de la mujer en homenaje a cientos de mujeres obreras textiles de Nueva York que el 8 de marzo de 1857 salieron a marchar en contra de los bajos salarios. A causa de la brutalidad con la que la policía dispersó la marcha la jornada finalizó con la sangrienta cifra de 120 mujeres muertas.

Distintos movimientos que promulgaban la igualdad de derechos laborales se sucedieron a partir de esa fecha, dos años después, las trabajadoras fundaron el primer sindicato femenino, el sindicato de trabajadoras textiles.

El 25 de marzo de 1911, Nueva York vuelve a ser escenario de una huelga polémica para aquellos tiempos. Un grupo de más de un centenar mujeres que reclamaba la igualdad salarial, la disminución de la jornada laboral y un tiempo para poder dar de mamar a sus hijos perecieron quemadas en la fábrica textil Triangle Shirtwaist, en un incendio que fue atribuido al dueño de la fábrica como respuesta a la huelga, quien además, como era costumbre en esa época, había ordenado cerrar todas las salidas para evitar robos impidiéndoles escapar del desastre. Este lamentable suceso dio lugar a importantes cambios legislativos en temas laborales. (1)
Desde los albores de las luchas obreras, las mujeres participamos y tuvimos un rol protagónico en las mismas

Luego de mencionar los hechos que dieron origen al título de este trabajo consideramos importante analizar y tener presentes los antecedentes que rodean las luchas obreras en nuestro país.

En el año 1910, se cumplía en la Argentina, el Primer Centenario de la Revolución de Mayo, y en esa ocasión, al 1ero de mayo se arriba en el marco de confrontaciones obreras y brutales represiones por parte del gobierno.

En ese entonces regía el estado de sitio, represión y prisión de dirigentes obreros para forzar un marco de tranquilidad que las autoridades necesitaban para el festejo de las clases dominantes, y donde los asalariados y demás sectores populares brillaron por su ausencia.

Lo mismo ocurriría en 1916 al festejarse el Primer Centenario de la Declaración de nuestra Independencia. Más aún, años después, esa situación subsistía a extremo tal que en 1919 se produjeron los hechos represivos de trabajadores en los Talleres Metalúrgicos Vasena, en el barrio porteño de San Cristóbal, que pasaron a la historia como La Semana Trágica, en 1920/21 la represión y fusilamiento de trabajadores en la Patagonia y en 1919/21 la represión y muerte de los hacheros y obreros en los quebrachales de la Forestal en el Chaco Santafesino, todo ello inmortalizado en sus respectivas obras por: Julio Godio, La Semana Trágica (2), Osvaldo Bayer, La Patagonia Rebelde (3) y Gastón Gorí, La Forestal. La Tragedia del quebracho colorado (4).

Es necesario reconocer que durante el primer gobierno de Hipólito Yrigoyen, nuestro país adhirió a convenios de la Organización Internacional del Trabajo y se institucionalizó la jornada de 8 horas de labor, el descanso dominical y posibilitó la entrada en escena de las clases medias y populares, pero a causa de la resistencia conservadora tuvieron que pasar décadas para que esa ausencia de los asalariados y demás sectores populares en la toma de decisiones y en la participación de las riquezas que nuestro país producía en abundancia en beneficio de unos pocos comenzara a revertirse a partir de la asonada militar del 4 de junio de 1943 poniéndole fin a la que con acierto Jauretche llamara “La Década Infame”.

Ese cambio de paradigma se concretó a partir del 4 de junio de 1943, hasta el 17 de octubre de 1945, se institucionalizó electoralmente el 24 de febrero de 1946 con la consagración de la formula Perón Quijano, para presidir los destinos del país y se mantuvo el cambio y la institucionalidad hasta el 16 de setiembre de 1955, fecha en que la mal autodenominada “Revolución Libertadora”, le puso fin, dando comienzo a un período de represión, proscripción y persecución a la clase trabajadora, a los sectores populares y a sus dirigentes.

Desde esa fecha el Partido Peronista, su líder, Juan Perón y dirigentes del sector, estuvieron proscriptos, salvo el breve interregno de 1973 al 24 de marzo de 1976 en que Perón regresa a su patria, es consagrado Presidente por tercera vez y fallece ejerciendo esa presidencia, a partir del 24 de marzo, esa irregularidad institucional que sumió a nuestro país en la más salvaje y desalmada represión de nuestra historia, se mantuvo hasta el 10 de diciembre de 1983 en que Raúl Alfonsín asume la Presidencia de la Nación, dando así comienzo a un período de continuidad institucional que llega hasta nuestros días.

En medio de esa continuidad institucional, se arriba al año 2010 y se conmemora el 1ero de mayo, en el año del bicentenario de la revolución de mayo, en un marco referencial diametralmente opuesto al del primer centenario.

Sin estado de sitio ni represión alguna, con institucionalidad política, participación de los asalariados y demás sectores populares y con justicia social.

Ese 1ero. De Mayo de 2010 lo festejaron, el entonces Ministro de Trabajo de la Provincia de Buenos Aires Oscar Cuartango (mi padre), su par Nacional, Carlos Alfonso Tomada junto a otras autoridades nacionales, provinciales, municipales, numerosos dirigentes sindicales y empresarios y gran número de trabajadores, en el Paseo del Trabajo de la ciudad de Avellaneda.

Paralelamente, a ese proceso evolutivo del mundo del trabajo, los derechos de las mujeres se fueron ampliando, fortaleciendo y consolidando, el derecho al voto femenino implementado en 1952 por una iniciativa de Eva Perón, los derechos civiles y laborales que nos fueron reconocidos durante el ´primer gobierno peronista de 1946 a 1955, la patria potestad compartida, el cupo femenino en las listas políticas primero y en las de las organizaciones sindicales después, por enumerar solo algunos de los más relevantes y la circunstancia de que en nuestra región coincidieran en el ejercicio de la primer magistratura, tres mujeres simultáneamente, Cristina Fernández en nuestro país, Dilma Rousseff en Brasil y Michelle Bachelet en Chile grafican la progresividad constante del camino de mejora y consolidación de nuestros derechos.

Afortunadamente con el paso de los años la evolución de los movimientos feministas ha permitido que ejerzamos y defendamos todos los derechos que como seres humanos nos corresponden, no solo sin perder ni resignar aquellos rasgos que nos son naturales a las mujeres sino desmitificando los preconceptos que suponían a estas cualidades particulares como negativas favoreciendo que sea reconocido el valor que agregamos a todo aquello que emprendemos y liberándonos de roles socialmente preestablecidos permitiéndonos elegir con libertad.

No queremos omitir una referencia a lo que consideramos una asignatura pendiente, como es la violencia de género, que si bien se ha conseguido ponerla en la agenda pública y política, todavía se debe recorrer un largo y trabajoso camino para hacer realidad el lema #NI UNA MENOS que se ha universalizado para combatir ese flagelo (5).

Lamentablemente, en la actualidad las cosas han cambiando. Estamos ante un escenario pesimista para los hombres y mujeres asalariados y de los demás sectores populares.

Por primera vez desde la sanción de la Ley Saenz Peña, llegó al poder legitimado por el voto popular, un gobierno que adscribe al liberalismo económico y deja librada la suerte de la producción y el empleo a los avatares del mercado, con la consiguiente pérdida de puestos de trabajo, el crecimiento de la desocupación, la pobreza y la pérdida del poder adquisitivo de los sectores populares.

Conmemoramos este 1ero de Mayo inmersos un círculo vicioso en el cual, la pérdida de puestos de trabajo y la reducción del poder adquisitivo de los salarios reducirán la actividad económica y el consumo interno y ello producirá efectos recesivos que generarán la pérdida de más puestos de trabajo y de profundización de la recesión.

Para salir de ese esquema perverso, es necesario dejar de lado falsos fundamentalismos e individualismos, priorizar el interés general por sobre los intereses sectoriales, asumir autocríticamente la derrota y el peronismo tiene que recuperar su capacidad de síntesis de las ideas políticas nacionales y populares de los radicales de Yrigoyen, Larralde y Alfonsin, las socialistas de Palacios y Juan B. Justo, las demócrata progresistas de De La Torre y Luciano Molina, las desarrollistas de Frondizi y Frigerio, las sociales progresistas del Frente Grande y de los movimientos de la economía social y convocar a las fuerzas políticas y de la producción y el trabajo a integrar un frente que ponga límite a esta escalada neoliberal y encamine al país en la senda del crecimiento con desarrollo y equidad, haciendo un país viable para todos y erradicando definitivamente la pobreza.

*La autora es Militante Peronista, integrante del Grupo Descartes. Se especializa en temáticas previsionales

(1) http://www.un.org/es/events/womensday/history.shtml;
http://www.upsocl.com/comunidad/el-dia-de-la-mujer-no-es-una-celebracion-conmemora-un-evento- sangriento/;
http://www.abc.es/historia/abci-sangrientos-origenes-internacional-mujer-201603080100_noticia.html
(2) LA SEMANA TRÁGICA DE ENERO DE 1919 – JULIO GODIO PRIMERA EDICIÓN GRÁFICA EDITOR BUENOS AIRES, 1972
(3) LA PATAGONIA REBELDE – OSVALDO BAYER Talleres gráficos F.U.R.I.A., COYHAIQUE, PATAGONIA 2009
(4) LA FORESTAL. LA TRAGEDIA DEL QUEBRACHO COLORADO –GASTÓN GORI; ROSARIO-BUENOS AIRES, AMEGHINO, 1999.
(5) http://niunamenos.com.ar/

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